BMA desarrolla una nueva interfaz de usuario para centrífugas

Más facilidad de uso para el usuario gracias a la visualización estandarizada de las series E y K 

Los programas de software y las aplicaciones son cada vez más intuitivos y fáciles de manejar, de igual modo que el software de las centrífugas BMA. Con la nueva interfaz gráfica de usuario para el manejo de la serie E y la serie K establecemos estándares en la industria azucarera. 

 

¡El mundo cambia… 

Gracias a los teléfonos inteligentes podemos conversar con amigos y compañeros del otro extremo del mundo, y verlos al mismo tiempo. Podemos estar informados con todo detalle durante las 24 horas del día y los siete días de la semana sobre lo que sucede en el mundo. Podemos compartir todas nuestras ideas online, encargar la comida a nuestro restaurante preferido, así como escuchar y ver nuestras canciones y películas favoritas. Para ello únicamente hay que teclear con los dedos. Y ni siquiera eso, basta con decir lo que queremos y nuestro deseo se cumple. Los programas y las aplicaciones deben ser tan sencillos como sea posible. Hoy en día casi todo el mundo está capacitado para manejar una tableta a primera vista, familiarizarse rápidamente con ella y extraer todo el potencial del dispositivo en el menor tiempo. La adecuación al uso y la facilidad de uso son los criterios que determinan todo. Las tendencias de diseño cambian continuamente lo que se ve en la pantalla. Símbolos, texturas, formas, colores y fondos se entremezclan para proporcionar la experiencia de usuario perfecta: no importa si se trata de leer el periódico, jugar a algo o enviar fotos a la familia. 

 

... y el software de BMA cambia con él! 

Manejo intuitivo, diseño moderno: con estos objetivos a la vista, BMA ha rediseñado los programas de software para las centrífugas discontinuas de la serie E y las centrífugas continuas de la serie K3. Para ello, nuestros desarrolladores de software se sentaron junto con nuestras compañeras y compañeros de diferentes departamentos, y pusieron en marcha un proyecto de tres años. 

Junto con el Departamento de Marketing, hemos adaptado los colores y las formas esenciales de nuestro software a la nueva identidad visual de BMA, que se introdujo hace algunos años. En colaboración con el Departamento de Ventas esbozamos un nuevo diseño para los símbolos, así como para los encabezados y pies de página, según los cuales debían orientarse los programas de software de BMA. Nuestros técnicos de servicio contribuyeron de forma determinante con una lista de posibilidades de mejora. 

Junto con las compañeras y compañeros de ingeniería mecánica y de procesos, hemos optimizado la visualización de los datos operacionales importantes, así como redactado los mensajes y textos que deben indicar a nuestro clientes toda la información relevante para el mantenimiento y las medidas correctivas necesarias. 

 

Las opiniones del cliente se incluyen en el desarrollo 

Además, junto con nuestros proveedores de servicios, hemos desarrollado funciones y diseños similares a los que todos conocemos hoy día de los teléfonos móviles y las tabletas que utilizamos. Asimismo, de algunos de nuestros clientes hemos obtenido opiniones muy valiosas para facilitar las funciones y configuraciones con el fin de hacer nuestro software aún más intuitivo y fácil de manejar. 

De esta forma, las decisiones que antes habría tomado un solo programador se compartieron entre varias personas de diferentes ámbitos, que se complementan perfectamente entre sí. Sobre esta base BMA ha desarrollado una HMI (interfaz hombre-máquina) más sencilla, más fácil de manejar, más inteligente y autoexplicativa, así como fundamentada en la identidad visual de nuestra empresa.  

 

Lo nuevo y lo antiguo forman una unidad 

Si no fuera suficiente con esto, hemos conseguido basar el diseño en las generaciones de sistemas anteriores de forma que los operarios de las centrífugas, familiarizados con sus aparatos, también se sientan cómodos al cien por cien al manejar las nuevas versiones de software. Este ejemplo de éxito indicará a la industria azucarera el camino al futuro y, además, aumentará la satisfacción de los clientes con sus centrífugas.

Eduardo Lima